La vocecita apagada que nunca oímos.
El ego tiene un gran poder, hoy en día todos queremos llevar la razón ante lo que nos sucede y esto está separando a la humanidad más que nunca.
Todos tenemos a algún familiar o amigo cercano que nos ha comentado que no se habla con su padre (ejemplo).
En el respeto hacia lo que piensa el otro, el hablar sobre lo ocurrido cuando estemos en calma son pasos esenciales para una comunicación más eficaz.
La intención siempre debe ser la unión con otros seres queridos no la separación con enfados, discusiones y desacuerdos.
Donde hay guerra siempre hay que poner paz, no más guerra.